viernes, 27 de enero de 2017

¿MUSICA NACIONAL MEXICANA EN LOS TIEMPOS DE TRUMP?

Trump decide poner una barrera no solo física sino comercial a México. ¿Se imaginan una respuesta de igual índole de México? ¿Se imaginan si se aplicara en la música?

¿El día de hoy en México más de 30 estaciones radiales tocaron "Aquí no es así" de Caifanes pero imaginan una política más agresiva de difusión? Algo sucedió hace más de 30 años en el sur de América...

 Un 2 de abril de 1982 en la Argentina de los regimenes militares desaparecieron de las radios las canciones de los grupos británicos; adiós a los Beatles, los Rolling Stones, Led Zeppelin. Luego que Estados Unidos diera su apoyo a los británicos, la prohibición se extendió a los artistas estadounidenses. Ni Bob Dylan, ni The Doors Frank Sinatra. "El espacio quedó abierto y pusimos lo que teníamos a mano: rock, pero con letras en español" Y en tiempos donde no había internet ni televisión las radios estaban prendidas a toda hora. El efecto fue que el rock en español se abriera y el público de los recitales empezó a crecer. El único rock al que se tenía acceso era al producido en su propio país; y el efecto nacionalista generó una ola entre el público y los artistas. Así nace la idea del "rock nacional". 

La sintonía fue fiel y la venta de discos creció. Según las estadísticas: En FM hay un 25 por ciento más de rock que antes del 2 de abril y en AM, un 14,2 por ciento. La venta de estos discos creció un 60 por ciento, y en los diez primeros puestos de los larga duración más pedidos, seis lugares están ocupados por rockeros (Nito Mestre, Serú Giran, Pedro y Pablo, Luis A. Spinetta, Juan Carlos Baglietto y Pedro Aznar). La presencia de artistas del movimiento del rock de Argentina ya tenía la visibilidad y popularidad que se les debía de los 70s. El productor de eventos de rock Raul Mogno describía aquellos años —¿Qué cambió con las Malvinas? —El rock siempre existió. Pero no tenía difusión. Eso fue lo que cambió el 2 de abril. Pero ojo con lo que venía de atrás. (..)y no hace tanto que Luis Alberto Spinetta llenó cinco recitales en Obras. Cinco por cuatro veinte. Miró lo que te digo: llevó 20 mil personas".

 Los militares vieron el elemento cultural como el enemigo: su lengua, su música. Ahora los siempre oportunistas gobernantes buscaban la unidad, pero ese oportunismo podría generar una verdadera fuerza artística y michos pensaron así. Bajo esa unidad no todos tenían que estar de acuerdo con las medidas agresivas de esa era y lo decían abiertamente. Gente como Charly García decían abiertamente que consideraban valioso a los ingleses como artistas y gente, como Raúl Porchetto, reafirmaban como todos eran víctimas del gobierno de Margaret Thatcher. A nivel político se ha estudiado a fondo las razones de la estrategia militar argentina aplicada del 2 de abril de 1982 y casi todos concluyen que fue fatal y repudiable. Sin embargo, los artistas vieron la gran oportunidad de enviar mensajes entre líneas donde se reividicaba y criticaba lo que molestaba del gobierno. Lejos de apoyar a los militares, las canciones de los rockeros que participaron del recital hablaban de los verdaderos perdedores en la guerra (los soldados, sus familias y el pueblo en general) y criticaban aún más a los que los habían convocado a cantar. 

No solo el contenido de las letras sino también los “cantitos” opositores de la audiencia se hicieron más puntuales, dejando claro a las autoridades militares que no eran apoyadas. Uno de esos cantitos nuevos, por ejemplo, decía “paredón, paredón para todos los milicos que vendieron la nación”. Fito Páez hablaba de “los profanadores se olvidaron de que la carne se entierra” y nombra a las “madres que le lloran a una tierra gris” en una alusión clara a las Madres de Plaza de Mayo y los desaparecidos. Charly García cantó “Los dinosaurios” y Spinetta dedicó su tema “Maribel se durmió” a las Madres de Plaza de Mayo. La unidad pudo jugar a dos aguas y el rock nacional argentino se convertiría pronto en el movimiento que lideraría el rock en español como esa era latinoamericana que ya todos conocemos.

 En los tiempos neoliberales que vivimos pensar en restricciones parece descabellado, y nuestra dependencia también es cultural dificilmente uno pensaría que en México podrían quitar de un día a otro todos los artistas de los EE.UU. Ni siquiera los quitarían los radios del IMER (Se imaginan Rector 105 sin actos anglos) o Ibero 90.9. Podemos apelar que ya no son tiempos de censurar y a los interconectados que estamos pero hasta la más pequeña chispa tiene que iniciarla alguien o puede manifestarse en el underground como casi siempre.

 Vease 1 y 2

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