domingo, 18 de octubre de 2009

TODA CANCION ES POLITICA

Este artículo debía ser publicado en Blue Monk Moods hace ya varios días pero por razones que desconozco, el editor y gran Eliseo Cardona, no lo hizo ni respondió mis correos. Quizás está de viaje, que se yo.. sin embargo, quería publicarla de alguna forma asi que la dejo y es respecto a Mercedes Sosa y la direccionabilidad política que siempre lleva de alguna forma la música.

Toda canción es política.

político, ca.

(Del lat. politĭcus, y este del gr. πολιτικός).

(..)

9. f. Actividad del ciudadano cuando interviene en los asuntos públicos con su opinión, con su voto, o de cualquier otro modo.




Cada vez estoy más convencido que todas canción es política. Toda. No hay una excepción, desde "La macarena" hasta "La internacional", todos son temas políticos, y por ende, todos tienen alguna carga subversiva. Los de la dictadura militar argentina también estaban convencidos de que todas las canciones eran políticas y temblaban ante un "Je t'aime moi non plus." de Serge Gainsbourg o "Gavilán o paloma".

Esa es la misma carga política que asusta a cierta gente en Miami, poca pero influyente, que quiere también quiere que olvidemos la existencia de determinados artistas porque su filiación política siempre les incomodó y usan maneras más sofisticadas (toneladas de basura farandulera mediática, payola, ratings, radioformulas, etc) e inyectaban canciones de centeras de artistas (básicamente artistas con uno u dos temas pegaban como chicle en el estéreo (Jon Secada, Noelia, y mil nombres más) hasta que los nombres incómodos sean completamente olvidados. Estos éxitos eran inconscientemente políticos porque cumplen una función de brainswashing que luego acomodará la "pop culture".

Y cito Miami, porque es el ejemplo más obvio que se viene a mi mente, pero podemos mencionar a la máquina Televisa (aunque ya no perdieron el monopolio) que en su México durante décadas ha lanzado centenares de "entertainers" hasta el punto de eliminar espacios al mainstream al que incómoda.

Crear una cultura pop donde se puede apartar al incómodo es fácil. Se puede negar su existencia de la cultura oficial o en caso que persista en aparece frente a nuestras caras, la podemos restregar de mucha mierda. Y el público que adora a los viejos olvidados (que ironicamente son reconocidos cuando ya no queda otra) del mainstream (porque no conozco ningún niñato de la generación MTV-Televisa-Univisión que conozca a Serrat o a Silvio Rodriguez a menos que haya decidido apagar la TV) también reacciona de la misma manera.

Pero, por cierto hay lecciones como las de Mercedes Sosa, que recogiendo el testimonio de un mexicano, hace unos años cuando se presenta en aquel país, invitó al escenario a Mijares, idolo televisa ochentero, a quien el público inmediatamente quiso sacar a pifiadas y berrinches. Sosa, ante lo evidente de la reacción, tomó una enérgica reaccción diciendo que si no la escuchaban interpretar la colaboración terminaría la presentación. El público calló y ambos interpretaron "Canción con todos", al terminar la canción el público entendió. Cuando la intolerancia jode, tolerancia hasta el final. Toda canción es política pero siempre todas las voces, todas. ¡Gracias, Sosa!

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