sábado, 19 de diciembre de 2009

DE METALEROS Y PERUANISTAS




Bueno, últimamente ando algo quejoso. Justificado o no, aveces uno se indigna por ciertas cosas. Y como este es una ventana para mostrar mi incomodidad por ciertas cosas pues aprovecharé la ocasión para referirme al artículo de Carlos Quiroz sobre el concierto de Metallica que se dará proximamente en Lima.

Carlos Quiroz es un activista social peruano que reside en Washington, conocido por su acercamiento a grupos de izquierda asi como su apoyo a las comunidades indígenas. Su blog de fuerte carga política ha sido en más de una oportunidad, muestra de incomodidad para las más altas autoridades políticas en el Perú hasta el punto que en alguna ocasión el presidente Alan García dijo que debería controlarse lo que se escribe en los blogs.

Hasta ahi, bacán, y loable. Sin embargo, lo que me tiene de pelos en punta es su artículo al que el tituló como "Metallica en Perú y la promoción de culturas opresivas de abuso racista e indiferencia materialista". Hay que considerar que él siempre ha escrito artículo ante las venidas de diferentes actos de rock internacional casi siempre de rechazo por razones que él considera que significan un desprecio a la música peruana. Si no miren lo que escribió cuando vino Roger Waters y Iron Maiden.

Lo primero que uno nota al leer su artículo es su desconocimiento total por el rock (y en este caso por el heavy metal) al punto de llevarlo a una serie de clichés, bajo los cuales se basa toda su crítica (el mismo que usan muchos anti-reggaetoneros para escupir al hipercomercial Daddy Yankee). De hecho, al leerlo, me recordó mucho a ese discurso que tenía la izquierda en Latinoamérica durante los primeras décadas al rock, que se le acusaba de ser una forma escondida de imperialismo y control cultural. Ese mismo discurso que grupos de izquierda en la Universidad San Marcos lanzaron contra el mariguano de Santana cuando llegó a Lima en 1971 y que terminaron por boicotear el concierto que finalmente nunca se realizó, y que finalmente el general Velasco Alvarado usaría a su favor para mandar al chicano a su casa como una forma de poner el orden en casa.

Me sorprende ver eso en el 2009, porque uno aveces cree que esos discursos ya han sido extinguidos por lo arcaicos que suenan. Pero ahi, va mi otra inquietud, y es la falta de cultura musical de la crítica. Y no hablo de una crítica inteligente, sino la critiquería que es muy propia del latinoamericano. Sea de donde sea. En estos días con mayor apuntalamiento sobre el llamado emo o sobre el reggaetón.

Se crítica y se teme lo que no se conoce, y en ese sentido estamos a años luz de lo que sucede en Estados Unidos o Europa, que no es que sean más tolerantes sino que por lo menos otros grupos culturales han hecho la lucha por ser integrados en la cultura musical de una sociedad. Y me refiero en particular a esta cosa que se llama hip hop.

El hip hop, puedes odiarlo, puede gustarte, el punto no va por ahi. Sino que el hip hop ha ido alcanzando una mayor aceptación en la cultura popular a medida que los medios se fueron abriendo a la aceptación de cultura afro-americana y por ende, abriendo espacios donde se respetaba al género como medio de representación de una cultura. Se hablaba de su historia, de sus manifestaciones, de sus exponentes no comerciales, etc.

Toda esa información en el "brainwashing" (MTV, Rolling Stone, etc) permite al final una equiparación del hip hop al mundo del rock'n'roll, que más allá si nos gusta o no, es la aceptación de lo que hace o escucha un afroamericano con junto lo que hace un blanco.

En Latinoamérica no pasa eso, porque básicamente todo juega disgregado y en retazos. Los únicos medios del "brainwashing" son unas reverendas porquerías que todo lo exponen enlatado para llevar y sin respetar su historia o su origen. Pareciera que Daddy Yankee nació de la nada. Todo lo venden como una Macarena, como una maldito éxito que debe pegar. Ahi está el fracaso de la cultura, de la integración, del conocimiento.

Ahora, regresando al tema específico del artículo. ¿Ser metalero significa renunciar a tu identidad cultural? Definitivamente la respuesta es negativa, precisamente la cultura indígena es dinámica porque no está muerta y está en constante cambio, y precisamente en su apego a la cultura urbana, en una gran forma ha adoptado el metal como una forma de manifestar la agresión a la cual sus otras identidades musicales no lo permiten. Muchas de esta personas suelen oir cumbia y metal alternado. Esto ha generado una curiosa forma de ver la música que yo lo expresé en un post anteriormente. Más allá de la nota graciosa de mi post, la verdad es que las letras catárticas del metal están muy lejos de profesar la supremacía blanca de la cual habla Carlos (aunque si existen grupos que lo hacen y eso no lo voy a negar) y se ha convertido en una influencia más para grupos que ven una manera como integrar ello para crear nueva música. Grupos como La Sarita no existirían si se pensara así y ahi está la magia. El rock (en todas sus formas) está presente más de 50 años en nuestra sociedad y en su integración no tiene por qué pelear con otras formas de música tan legitimas como el mismo. El poder integrar todo y construir algo nuevo es lo que genera la gran vitalidad de lo que hacemos y debemos defender.

2 comentarios:

Nahuel Yamil Pereyra dijo...

Este tipo del que hablas, pareciera como si tubiera una "xenofobia musical", pero no estaria bien justificada por este, ya que, como vos decis, en su post se nota una ignorancia de historia musical.
Hay mucho para discutir (algo q me gusta hacer personalmente y siempre lo hago con mis amigos jaja).
Me encanto como definiste a estas mierdas que cagaron a la buena musica, "brainwashings", jaja exelente adjetivo.
saludos.

JOSE LUIS MERCADO dijo...

Hay muchísimo que discutir; yo entiendo perfectamente lo que quiere exponer Carlos en su artículo pero es hora que toda esta avalancha de música sea entendida como un proceso de música occidental donde queramos o no también somos parte. En el caso específico del Perú, la idea es como hacer que esta música de origen indígena pueda ser integrada a "la música occidental". Obviamente, ahí ya no es un tema musical (únicamente) e implica tolerancia a nivel social y cultural. La discusión es latente y continuará....

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