sábado, 12 de diciembre de 2009

LA SARITA: ¿ABURRIDOS Y LIGEROS?




Tengo que reconocer que jamás en mi vida me había querido identificar con una banda en particular. Eso, de ser un fanático, jamás lo entendi, es decir, para mi. Me parece que tomar parte de una banda te termina parcializando al punto que te terminas convirtiendo en esos sujetos fascistas, en su mayoría incoscientes, que creen tener mente abiertas pero terminan rechazando artistas bajo una concepción cuadrada de lo que creen que es la música.

Sin embargo, sería mentira decir que uno a lo largo de lo que va oyendo en su vida, y yo he oido miles de cosas, terminas identificandose con unas más que por otras. Es algo inevitable, hasta inhumano, si consideramos el sentido de aprehensión que tenemos con las cosas, pero como decía Simon Frith (mi mayor referencia a la hora de escribir sobre música) es imposible separar al tipo que tiene un juicio sobre la música que el tipo que examina la música desde un punto de vista más serio (en el caso de Frith con la sociología, algo que me fascina junto con la historia aunque de una manera mucho más vulgar y autodidáctica).

Ahi me di cuenta que lo que detestaba era fanatismo barato, esos que carecen de argumentos y son tan mediocres que le perdonan absolutamente a sus fanáticos y que si estuvieran al lado de sus ídolos prefirirían preguntarle su color favorito a preguntarle por su futuro rumbo musical. Pero también odio la critica gratuita, que incluso nace de gente que parece tener un poco más de criterio musical. Pasar de patético a patán es muy fácil; asi que cuando a uno le tocan una de sus bandas favoritas, el fanático sale a flote.

Hablar de una banda como La Sarita como aburridos y ligeros puede ser una percepción totalmente válida de esta banda. Pero que pasa si emites el comentario sin tener la menor idea de quienes son, tan solo por haber escuchar un par de canciones y luego lo mandas a tu Papelera de Reciclaje de una manera como hacen los grandes ejecutivos de las discográficas cuando no le vieron el atractivo sexual a la cantante o no les fue recomendado por el "contacto". Todo esto por el comentario tan tajante y sin sentido de mi "hermano" del norte, Carlos Reyes (en nombre del Club Fonograma), y que le doy importancia para usarlo como buen pretexto para explicarle al gran colectivo latinoamericano quienes son La Sarita asi como la facilidad que hacen los fanáticos de la música para poner al descubierto el poco tino para poder hablar sobre lo que no conocen.

La Sarita representa una de las más grandes innovaciones en la historia de altibajos del rock peruano. Una escena que muchas veces se ha contentado en seguir a pie y letra los estandartes del rock internacional con unos años de retraso y que para ser más pesimistas, tiene un pequeño público (con su propios criticos) que termina por mediocrizar estos actos (subiéndolos a la cima del cielo) y linchando a todo el que ambicione ir al mainstream (aunque luego se lamentan como cocodrilos porque la radio no apoya).

La Sarita nace del otro contexto, de una Lima cuya tradición vino cosechándose desde los 80s con Del Pueblo Del Barrio que su propuesta por amalgazar música andina, afro-peruana y rock, fue completamente malentendida, sumada a sus letras que por aquel entonces podía escandalizar a los aún entonces cucufatos (muchos de ellos amantes del rock). Jamás fueron populares y sus ideas políticas llevaron a la banda en una serie de apariciones y separaciones hasta el día de hoy. Sin embargo, de su "estilo calle", y un rock sin filtros y más guitarrero básico, que podría encontrar su paralelo con bandas de otros paises como Patricio Rey y Redonditos de Ricota, serían Los Mojarras. Aunque llegaron a tener popularidad (con 2 grandes hits que aún suenan en la radio), muy rápidamente la banda pasaría el aguante de los problemas personales de su lider Cachuca y terminarían ahogados en un circulo conceptual que se repite a cual banda de rock rollinga (obviando los conciertos multitudinarios). Es por eso que Martin Choy, quien había sido guitarrista de la banda, se sentía en la necesidad de buscar nuevos aires a sus inquietudes musicales.

Julio Pérez a finales de los 90's tenía en Lima, las mismas inquietudes que en su momento tenía Rubén Albarrán a inicios de los 90s en Ciudad Satélite. Gente de clase media de formación rockera que buscaba cierta identidad en el mestizaje en sus paises. Pero las motivaciones de este último eran muy diferentes, y cuando se junta con Martin Choy para formar La Sarita, había una carga fuerte política acompañando una época vivida por un presidente poco democrático como Alberto Fujimori. Asi que plantearon un disco donde reconstruían y malformaban cumbias con una pesada base de metal y con el uso de percusión afrolatina. El resultado fue "Más Poder".

La banda desde allí en adelante ha pasado por una serie de transformaciones y curiosidades plasmadas en su música. Pero sin duda el gran atractivo fue sus presentaciones en vivo, caracterizados en los primeros años por el uso de máscaras y referencias teatrales, lo cual lo hace un caso sui generis en Perú e incluso dentro del rock latinoamericano.

La fuerte pesadez de su música se ha ido matizando a través de un sonido más esperanzador y con la incorporación de otros sonidos a lo largo de sus 3 discos que han lanzado en 10 años. Del sonido de una Lima negada y mestiza se han ido a la búsqueda de un sonido andino más profundo aunque sin perder por completo el sonido originario como se le conoció.

Si bien no han terminado en la tendencia synth-indie-pop ni tampoco han logrado el reconocimiento como otras bandas como Aterciopelados lo han conseguido, sería bueno que otros artistas conozcan de su existencia y no intenten tapar con un dedo la posibilidad que una institución como La Sarita merezca eso y más. Una colaboración entre ellos y Calle 13, siendo bandas que tienen tanta similitud sería algo simplemente genial. Palabra de fan, de un fanático que sabe lo que dice.





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