sábado, 21 de agosto de 2010

20. HEROES DEL SILENCIO - AVALANCHA (1995 - EMI)






"Avalancha" significaba a muchos niveles el comienzo del fin. Héroes del Silencio empezaba a pasar por problemas internos, pero los muchachos siempre guardaron discreción. Por otro lado significaba su renuncia total al pop (cuyos rezagos aún se podían notar en ciertos momentos del enigmático disco "El espíritu del vino") para entregarse de lleno al hard rock (y con influencia del heavy metal), pero no por ello su ímpetu por querer terminar de conquistar al mundo.

Y es que el reto de este disco era conquistar a un público que siempre les fue adverso, que es muy díficil y no se deja seducir fácilmente: El público "heavy"
El tiempo fue capaz de encumbrar esta producción al punto que mucho cuestionadores de la época terminaron por arrepentirse. Se trata de un disco complicado, de guitarras poderosas (es más importante el juego de guitarras de Juan Valdivia con Alan Boguslavsky), un mayor juego de los tiempos, y un Bunbury dispuesto a echar vocales que iba de acuerdo con el nuevo sonido. Un disco lleno de himnos que el tiempo pondría en su respectivo lugar.

¿Sería acaso la furia interna de la banda que se supo encausar en pura música? Aunque en su momento habría sido muy díficil responder a ello, solo basta escuchar una canción como "Parasiempre" para resolverlo. Y en todas esas ideas atormentadas, se encontró a Bob Ezrin como tipo que encerraría toda esa dispersión, y que como productor tenía como respaldo trabajos como "The Wall" de Pink Floyd o "Berlin" de Lou Reed.

Las canciones enarbolaban ideas de rebeldía así como de protesta y el nuevo sonido edificaba lo que muchos fanáticos había esperado que llegara a sonar Héroes. Por ello, temas como "Iberia sumergida" o "La chispa adecuada" se convirtieron en clásicos que más allá de su separación han resistido muy bien el paso del tiempo, sumado a los adeptos que se fueron sumando luego.

Hay que considerar que Héroes del Silencio marcaría un ciclo con este disco y es que si bien postulaban a alcanzar otros hitos como banda, en el fondo cada integrante ya sentía que estaba tomando su propio rumbo. Lo implacable que sonaba el disco en su conjunto daba la sensación de que la banda iba por más, bastaba ver la prensa musical a inicios de 1996 para entender que las malestares de la banda ya eran evidentes. No hubo con ellos giras de despedidas ni un último adiós publicitado (aunque decidieron darse una oportunidad en una tour único en el 2007), y ya Bunbury pensaba como romper con su imagen de rock star a partir de su "Radical Sonora" que lanzaría solo un año después.

España no tuvo mucho sentimentalismo con ello (su prensa musical siempre los subestimó dándole mayor cobertura a las bandas de corte indie, encima de que ya había encontrado en Extremoduro su banda de rock duro a enaltecer y se contentarían con los álbumes en vivo y de rarezas que lanzarían poco después) y Latinoamérica se quedó prácticamente boquiabierto al percatarse que una banda transcontinental que había sido suya se había esfumado en el momento que todos hablaban del momento del rock en español (y a solo meses de la futura separación de otra banda fundamental, Soda Stereo). Sin embargo, "Avalancha" fue la mejor obra con la que una banda podía terminar un ciclo, que el tiempo le ha dado su lugar como uno de los esenciales para una generación de rock que no volverá a repetirse.



CONSIGUE EL DISCO AQUI

1. Derivas
2. Rueda, Fortuna!
3. Deshacer El Mundo
4. Iberia Sumergida
5. Avalancha
6. En Brazos De La Fiebre
7. Parasiempre
8. La Chispa Adecuada
9. Días De Borrasca
10. Morir Todavía
11. Opio
12. La Espuma De Venus

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