miércoles, 2 de marzo de 2011

ROCKEANDO LAS AMERICAS CON CALLE 13




Un repaso a una banda que ha coexistido con la existencia de Rock en las Américas. Una banda que retó al público a re-examinar los parámetros de la buena música y ha hecho cuestionar sobre su intencionalidad y hacer pensar a algunos "¿por qué carajo vale oir a Calle 13?"

Eduardo Cabra, era integrante de una banda de pop/rock-ska boricua llamada Bayanga que con un éxito regular se desintegraba sin pena ni gloria. Por otro lado, René Perez era un joven que venía de estudiar Artes y que su paso por los Estados Unidos y España le había enseñado a comprender lo que cohesionaba a las comunidades latinas en ambos paises. La madre de René era una actriz de moderada popularidad en la isla boricua mientras su padre era un abogado activista quien le plantó la semilla de las causas sociales a su hijo haciéndolo oir música de Mercedes Sosa, Aute y Serrat mientras él se confesaba adepto fan de Van Halen y Whitesnake.

Para el año 2005, Bayanga ya no existía y Eduardo con René deciden juntarse para concebir un proyecto musical. Aunque la banda era básicamente ellos también contarían con ex-integrantes de Bayanga así como Ileana Cabra, hermana biológica de Eduardo. Por ese entonces, el reggaetón había explotado internacionalmente y Puerto Rico se había convertido en un lugar donde la industria musical había puesto sus ojos para buscar su próxima estrella. A ellos se les ocurrió la idea de llevar un demo a White Lion, que si bien no era la disquera con mayores ventas, si era la que tenía artistas con mayor credibilidad, en especial, por Tego Calderón.

El demo tenía canciones pegajosas que rápidamente atrayeron a la disquera, quienes buscarían lanzarlos durante el mismo año, adelantando una canción para las radios: "Se vale to-to", y vendiéndolos como la evolución del reggaetón. Eduardo y René inventan unos alter-egos, Visitante y Residente, este último, con mayor exposición y mostrándose lider del grupo.

Calle 13 saltaría luego a la fama internacional con el hit "Atrévete-te-te", una canción que invitaba a la chica snob e intelectual a que se ensucie con la música del barrio, ejemplificada en el reggaetón, no sin antes, haber mostrado por primera vez su mensaje social a través de la canción "Querido FBI", una canción dirigida al asesinato del lider independentista Filiberto Ojeda Ríos.

Es así, que Calle 13 se cola en cuanto programa de TV de Miami o premiación de música latina (de EE.UU) existía. El disco debut vendía con la espuma y llegó a superar el millón de copias. Aparecen en la MTV (gringa, antes que la latina), y Nelly Furtado y Alejandro Sanz quieren grabar con él (porque Calle 13 se presentaba como Residente ante todo, él era la cara y al que lo iban a exponer hasta en la prensa de espectáculos), el pendenciero que necesitaban los artistas pop para tildárselas de modernos y cool. Sin embargo, René advertía que el siguiente disco iba a ser oscuro.

Y más que oscuro, fue a los extremos. El pendenciero cool del primer disco se convierte en un tipo más sucio, más vulgar y más ególatra. Pero también ese disco tenía una paleta impresionante de sonidos que se acercaban a discos eclécticos como el "Re" de Café Tacuba. El tipo renegaba de la fama que lo acompañaba y parecía que no quería simpatizar con ella. Cuando debía haber grabado con Wisin & Yandel o Don Omar, prefirió hacerlo con La Mala Rodriguez, Vicentico u Orishas, que eran artistas que vendían menos en Estados Unidos, el mercado más jugoso para el reggaetón. La expectativa por el nuevo disco lo ubicó en el N° 51 de Billboard USA (el disco mejor rankeado de su carrera) pero rápidamente las ventas cayeron y no se acercaron al primero. Al disco también le costó tener sencillos.

"Pa'l norte", canción de "Residente o Visitante" lo acercaba a un nuevo público, el mexicano inmigrante, y suena irónico cuando es cantada por un tipo que no tiene problema de inmigración porque vive en una dependencia de Estados Unidos, pero la banda tenía claro sus objetivos. Por otro lado, dejan de ver al reggaetón como un movimiento boricua que podía evolucionar hacia grandes cosas para buscar desligarse de él y acusarlo de haber caido en la comercialidad y el cliché. Ahí comenzaba la primera contradicción de Calle 13, quienes tuvieron problemas para poder demostrarse como una banda de credibilidad. En el festival Vive Latino del 2007 fueron abucheados y el público no dejaba de buscar bajarlos del escenario. Por otro lado, los propios reguetoneros buscaban que Calle 13 no sea etiquetado como tal, en vista que desmerecía el trabajo que ellos habían hecho, en palabras de Ivy Queen, quien vociferó tras haber sido opacada en los Grammy Latino del 2008.

Sin embargo, había un país que parecía entender perfectamente lo que Calle 13 quería hacer: Argentina. Tras haber un éxito tardío en ese país ("Atrévete-te-te" sonó allá cuando se lanzaba el segundo disco), muchos artistas empezaron a alabar su trabajo: Andrés Calamaro, Bersuit Vergarabat, Kevin Johansen, etc. La banda aterriza a ese país y encuentra un aliado más, a Dante Spinetta, quien siente que la banda tenía mucho de lo que había hecho en Illya Kuryaki & The Valderramas años atrás. La banda se empapa de la cultura rockera argentina así como de la escena y su público y queda fascinada. Participa en actividades como las que conmemoran la lucha de las Madres de Mayo, entre otras cosas más.

Para el tercer disco, Calle 13 se enfoca en algo que lo caracteriza hasta la actualidad: las colaboraciones, y escoge a dos artistas grandes en sus géneros, a Rubén Blades y Café Tacuba, siendo la primera colaboración la que más caló en el público por la canción "La Perla". "Los de atrás vienen conmigo" tenía una mayor atención por las canciones donde pudieran identificarse la gente de distintos paises de Latinoamérica. Se mencionan barrios de diferentes países, se busca ciertas cosas en común y plantearlo en un disco digerible para la mayor cantidad de gente posible.

Pero no dejó la polémica, más allá de las que ya tenía en su natal Puerto Rico, cuando en los Premios MTV del 2009 usó camisetas donde mostró distintos mensajes, donde algunos de ellos no gustaron a los políticos de naciones como Colombia (porque atacaba a Uribe) y a Honduras (donde condenaba el golpe de Estado). El hecho llegó hasta el presidente Hugo Chávez quien habló de Calle 13 en su programa "Aló Presidente" y lo invitó a tocar a un Festival que hacían en honor al cantautor Alí Primera. Calle 13 ya había tocado antes en un concierto organizado por el presidente ecuatoriano Rafael Correa.

Y así es como Calle 13 se digna de ser una banda que puede criticar o tomar posturas políticas y ser aceptado en el circuito de Miami (como prueba los Grammy Latino). Es así como en su cuarto disco toma posturas mesiánicas y le canta al pueblo que se calme porque está él. Residente crea cierta adoración a su persona justificando que eso llevará "el mensaje."

Y es que Calle 13 ha llevado al público latino de EE.UU un acercamiento a artistas de América Latina que están relegados por le seguidilla de artistas del pop de Miami o de reggaetón que no tienen la menor idea de quien es Mercedes Sosa. Esa arrogancia la cual les hace considerarse indispensables baja la guardia cuando tienen que enconmendarse a la Vieja Guardia Latinoamericana y es así como han colaborado (en grabaciones o presentaciones en vivo) con artistas de diferentes estilos y paises: Los Tigres del Norte, Mercedes Sosa, Café Tacuba, Rubén Blades, Totó La Momposina, Susana Baca, Andrés Calamaro, Inti Illimani; y gente como Charly García, Zach De La Rocha y Luis Alberto Spinetta les han dado el OK.

La fórmula de tema irreverente fiestero con canción dura de protesta parece calar hondo, no sin antes haberse ganado algunos enemigos como Jaime Bayly. La derecha los ha acusado de ser una banda capitalista dispuesta a captar cándidos idealistas para vaciarles los bolsillos mientras la izquierda dice que en el fondo solo la banda solo es parte de una estrategia del establishment de la música latina de Miami para diversificarse. Y pese a todo lo que se diga, no hay nada tan jugoso como una banda que se cuele en el pop bajo sus propios términos.

La banda aprovecha las controversias y ha tomado las oportunidades que ofrecen las multinacionales para poder colar cierto idealismo latinoamericano, cuando solo unos años atrás Daddy Yankee quería borrar con su aparato mediático a ídolos del pasado como Rubén Blades o Silvio Rodriguez. Calle 13 renunció al reggaetón como identidad latinoamericana y apostó por maximizar la ideología de "Canción con todos" de Tejada Gómez (quien también compuso "Canción para un niño de la calle" que Calle 13 grabaría con Sosa en su disco tributo "Cantora") y reunió a diferentes generaciones y geografías a estallar bajo un mismo concepto; uno demasiado pretencioso (y que de vez en cuando le pasará la factura) pero que ha rockeado bajo la irreverencia y desfachatez en mestizaje tan cochino que recuerda que el rock no es lo que suena bonito sino lo que busca molestar. Se unta de la "Nueva Canción", se codea en la escena del rock latinoamericano y proyecta el futuro de la música latina. ¿Vale oir a Calle 13? Para algunos quizás no, pero para muchos vale que exista una banda como esa.

Calle 13 baila sobre los escombros (tomando la frase del libro de Carlos Polimeni) pero cuando ve que la música se ahoga con marullos lo reconstruye y reconectar la brecha generacional de la música hispanoamericana en estos días parece que no le interesa a casi nadie...

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