miércoles, 10 de agosto de 2011

ANARCHY IN THE UK: ESTADO, PATRIMONIO CULTURAL Y ROCK




Hace unos días, el National Trust, una organización dedicada a preservar el patrimonio cultural británico lanzaba un compilado de punk de ese país que recopilaba música de The Sex Pistols, Siouxsie y los Banshees, entre otros. Y unos días después salía John Lydon (Johnny Rotten para la banda), fiel a su estilo, quejándose que se habían creido esos para no consultarle nada.

Hace unas semanas, Londres escogió a "London calling" de The Clash como canción para las Olimpiadas.

Sin embargo, desde el 6 de agosto, una serie de disturbios que envuelve a jóvenes que originalmente salieron en protesta por una persona de color fallecida a causa de la policía en un confuso incidente pero que terminó en un desborde sin la más mínima demanda y llenos de caoticos hechos que recuerdan a la anarquía invocada por The Sex Pistols. De hecho, muchas de las canciones del "clásico" movimiento punk han sido tomadas por los protestantes (o por los quienes lo quieren documentar). Ni las viejas bandas ni el Gobierno hace mención a la relación entre una cosa y otra (y obviamente no tienen por qué hacerlo); pero resulta curioso que tampoco las bandas buscan o adherirse o condenar tales hechos (como sí sucedió en otros hechos como con los artistas acusados de ser los favoritos de los perpetuadores de la matanza de la escuela de Columbine en Estados Unidos). El diario Urgente 24 dice: "Hay que recordar que los jovenes ingléses se encuentran más cerca del punk que del Mayo Francés." Y no es una frase gratuita.

Aunque John Lydon ahora haga comercial de mantequillas, él tiene que salvaguardar el espíritu anárquico del punk y sabe lo que mejor le conviene es quedarse callado (también podría hablar pero considerando que son disturbios que ya están dejando varios muertos y encrispando a toda la ciudadanía es poco probable que lo haga).

Incluso el Gobierno tampoco ha hecho mayor comentario sobre la relación lírica del punk con los sucesos de caos. De hecho, al Estado le convendría retirar "London calling" de la publicidad de las Olimpiadas y decir cualquier cosa. De esa manera llevaría todo a su estado natural. El punk británico solo se mantendrá revalorada en cuanto siga significando esa rebeldía para millones de jóvenes alrededor del mundo y de esa manera seguir haciendo validez del gran patrimonio cultural que emerge de Gran Bretaña.

El juego entre el valor de la música cuando se vende rebeldía depende de los componentes en determinado equilibrio para otorgarle a ella un mínimo de credibilidad. El juego supera la canción misma,y si bien los Estados hacen su juego la historia y la sociedad marcan el punto final. Trascendencias de ayer, omisiones del mañana.


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