viernes, 26 de marzo de 2010

42. BERSUIT VERGARABAT - LIBERTINAJE (1998 - UNIVERSAL)



Esto es un juicio de valor: "Libertinaje" es un disco 100 % efectivista. El resultado de un manojo de vicisitudes atravesadas a lo largo de un tiempo de mareas, de ocasos, de máscaras carnavalescas, de excesos. La reversión de la historia de Bersuit Vergarabat se empieza a contar a partir de este disco, y, de un capitán de mareas que supo rescatarlos del naufragio: Gustavo Santaolalla.

Corrían los vertiginosos años noventa en la Argentina. Un derroche de fiesta neoliberal, de viajes a Miami y plata dulce; por un lado, algunos músicos corrían a través y para el éxito oportuno, sumidos a una especie de cresta contestataria de doble faz, de indiscreto pensamiento hacia el ascenso directo. Por otro lado, una resistencia débil y ambivalente, que pregonaba ante los oídos todavía tapados por el dulce de una época en receso de análisis, reflexión y lucha. Para aquellos músicos, la suerte era esquiva, altanera y malintencionada. Entre ese grupo desfavorecido se encontraban los Bersuit Vergarabat. Una banda que coleccionaba entre su itinerario ese irrefrenable mensaje contestatario, ese deseo tácito por creer que la música es el medio para la reflexión. Pero claro, el público estaba encapsulado en el plástico recipiente oscuro y cegador de la fiesta menemista. Entonces, ¿cómo descubrir los ojos de la gente contra un velo tan hermético? Entreguémosle fiesta en clave Morse, en mensaje solapado (y no tanto), para aquellos que, de alguna manera entenderán, con el tiempo, que son parte de esa ola que crece y que algún día, en la lejanía, morirán aplastados por ella: y así, en un futuro remoto reivindicarán la poesía, el mensaje, entenderán, nos entenderán, etcétera.

Por eso ratifico mi sentencia previa. Efectivizar a través de la música: reuniendo todas las cualidades posibles, agrupando en dosis exageradas los ritmos escondidos que una banda (hablamos de muchas personas) puede ejecutar y, sobretodo, aprovechar un momento de duda, de abismo intelectual y colocarlo entre el público como una pieza infaltable de dominio popular. Y el mérito (reafirmo, es un mérito) de Santaolalla, de lograr percibir sobre el horizonte inextinguible de posibilidades la verdadera naturaleza y razón de Bersuit Vergarabat: la efectividad en "Libertinaje", de las necesidades de una época determinada, de una demanda que parecía silenciada por una mordaza popular.

Desde la estrepitosa, directa y pornográfica reversión de “Señor Cobranza” de Las Manos de Filippi, pasando por la emocionante “Vuelos” – en el giro alegórico más excelso – y los himnos (pre-destinados a ello): "Murguita del sur", "Se viene", "Yo tomo" y "¿Qué pasó?", repasando por un repertorio ecléctico, sabroso y por demás provechoso para cimentar las bases de una nueva versión de la banda: la adaptación como forma principal de comercio, como un escudo de auto-realización para contraatacar en el momento preciso, como una forma ambigua de concientizar y recibir algo a cambio.

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1. Yo tomo
2. A los tambores
3. De onda
4. Se viene
5. Murguita del sur
6. Sr Cobranza
7. Vuelos
8. Gentes de mierda
9. Sin cerebro
10. A marca de Deux
11. C.S.M.
12. ¿Qué pasó?

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