domingo, 25 de enero de 2009

AMERICAN SHAKIRA: ¿EL NUEVO PANORAMA DE LA MÚSICA EN ESPAÑOL APUNTA MÁS PARA LOS ESTADOS UNIDOS QUE PARA AMERICA LATINA?



Shakira fue la representante latina en un megaconcierto que recibía al presidente electo, Barack Obama, en los Estados Unidos. Tiempos de cambios, dice la prensa que vendrán. Y un personaje de América Latina tenía que estar presente en un momento de la historia. ¿Suena bonito, no?

Pero más allá, del idealismo que nos venden los medios de comunicación y el hecho que no se puede dejar de aplaudir que el pueblo de los Estados Unidos tuviera el coraje para elegir a un negro como lider de su país; lo que no se capta es el viraje en los últimos años que tiene el país del norte en la industria de la música en español, llamado desde allá, la "música latina", y donde una serie de estilos musicales son reducidos a una etiqueta tan pobre que no reluce la diversidad de nuestra rica cultura.

Hay más de 40 millones en ese país, y los medios han tratado de sacar provecho de ello, mandando a apuntalar la mirada hacia el norte. Sin embargo, más que una "conquista" suena a un acomodamiento. Como aquel inmigrante que se acomoda en algún puesto de trabajo sobrante para sobrevivir y llevar una vida adelante. No se ha buscado reafirmar una identidad sino jugar con un estereotipo.

Un juego que trasladado a la industria musical, ya había cimentado Emilio Estefan y compañía, y que lamentablemente los personajes que representan esa industria se hacen llamar los representantes de los latinos. Asi que es como artistas plásticos que venden millones como Paulina Rubio o Jennifer López se prestan para apoyar a un determinado político en los Estados Unidos.

Es la verdad que ya hablar de latinoamericanos supera la barrera del Río Bravo, el problema es que en gran medida en el plano de la música ha creado una suerte de letargo de perpetuación de artistas que debieron de ser fugaces, y no han aportado nada más que una carita bonita y mucho dinero para la industria.

Es el tiempo de la "American Shakira", un personaje que juega a ser "la Madonna Panamericana" que puede ser amiga de Obama, cenar con Gloria Estefan y cantar un tema de Silvio Rodriguez con Mercedes Sosa. La que, aplaudo, desde su posición de "mass media icon" buscó llevar el nombre de su admirado Gustavo Cerati, más allá del plano latinoamericano (porque definitivamente es un artista más que completo y popular en la región, pero cuyo nombre es infimamente conocido por los hispanos de Estados Unidos) y que se lo llevó de gira hace un par de años incluyendo su participación en el Live Aid en Alemania.

Alguien que llevó al diablo su importante credibilidad como creador de buenisimos temas de música pop a finales de los 90's, y que ahora es conocida mundialmente por sus movimiento de cadera. Alguien que arriesgó ciertas metas como artista para convertirse en la única cantante nacida en Sudamérica que puede hablar con líderes mundiales sobre planes de desarrollo en la región. Es el signo del futuro de la música en español, donde el juego entre el plástico y artista con algo que aportar se confunde, y cuya ambigüedad refleja los tiempos de la identidad latinoamericana en el continente americano.

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